Archivo de March, 2011

Qué se puede descubrir en los Viajes a Estambul ?

Posteado por autor on Mar 26 2011 | Turquia

Los Cuentos de las Mil y una Noches , las fantasías orientales y ese mundo exótico siempre han ejercido una poderosa fascinación en los pueblos occidentales. Cuando una ciudad tiene presente ambas culturas , y una parte de ella está en Europa y la otra en Asia, separada apenas por una corriente de agua como lo es el Bósforo, cautiva al viajero por este contraste. En los viajes a Estambul el asombro no nos abandona si un sólo instante. Cuna de la civilización, nació en una colina, alrededor del año 667 A.C. con el nombre Bizancio, derivado de su fundador ; posteriormente cayó en poder de los romanos y recibió no sólo el nombre de Constantinopla, sino también el legado arquitectónico y cultural de los nuevos conquistadores: las murallas que defendían a la ciudad, el Hipódromo,acueductos, cisternas y algunos palacios. Las enormes y magníficas iglesias y los majestuosos palacios son obra de Constantino. Pero finalmente, con la caída del Imperio Romano, los turcos toman cuenta de esta ciudad a la que nuevamente y por tercera vez se le cambia el nombre por el definitivo de Estambul.                                                                 Una vista desde algún punto alto nos muestra un paisaje de altas torres y cúpulas, torres de iglesias que ,convertidas en mezquitas, llaman a la oración por los potentes parlantes varias veces al día. Más allá se pueden distinguir las azules aguas del Bósforo en el que un único puente une oriente con occidente,y  al fondo las colinas. A un costado, las aguas del llamado Cuerno de Oro que separa la ciudad moderna de la ciudad vieja por dos puentes, desde los cuales se puede tener un excelente panorama de ambos lados de la ciudad. Es en los viajes a Estambul que el impacto visual no cesará jamás, porque son tan grandes y majestuosos los antiguos edificios que pueden ser vistos de casi todos los puntos de la ciudad.
Cerca del Puente de Galata , en la Ciudad Vieja, se encuentra el Bazar Egipcio, y a pocas cuadras el Gran Bazar. En el primero encontrará fundamentalmente hierbas, especias y otros productos típicos comestibles a precios que nos parecen irreales . Es aquí que se mezclan los olores de la canela,el azafrán y el romero. Los comerciantes, como casi toda la población, es alegre y ruidosa, y por un tiempo perdurará en uno al regreso de los viajes a Estambul, el gusto dulce del té de menta o de manzana conque a toda hora lo invitarán vaya a donde vaya.                          Perderse en el Gran Bazar es muy fácil. Laberintos de calles y pasajes, flanqueados por más de 5000 comercios agrupan, para facilitarle al visitante su ubicación, el rubro de venta : alfombras, antigüedades, artesanías en madera y nácar, plata, cuero, ropa, y los cada vez más difundidos trajes para las danzas árabes, con sus transparencias y sus monedas de lata dorada adornando. Es magnífica la arquitectura de este mercado que se inició en el siglo XV y debió restaurarse varias veces. Los techos abovedados están totalmente pintados a mano en guardas y diseños vistosos.

Uno de los destinos en los mágicos viajes a Estambul es el Palacio de Topkapi, que fue oficialmente el Palacio de Todos los Sultanes. En 700.000 metros cuadrados se desarrolla un enorme conjunto de pabellones, mezquitas, fuentes y jardines, en el que no falta el Pabellón del Harén. Esta fortaleza amurallada tiene 52 puntos para visitar, por lo que se necesitan varias horas sin deternerse demasiado en cada uno o bien sacrificar algunos. Imperdible la visita a la ex cocina real, ya que se transformó en el Museo de Porcelanas chinas y japonesas únicas en el mundo. Por los pasajes de un edificio a otro se exhiben carruajes imperiales de un refinamiento exquisito, y a cada paso más sorpresas: nos dejarán estupefactos el trono de oro y esmeraldas usado por los sultanes así como sus riquísimos ropajes, turbantes, puñales, espadas bañadas en oro, la sala de diamantes con el “Diamante del Cucharero “, uno de los 7 mayores del mundo y por último, el famoso puñal Topkapi, en oro labrado del que resaltan tres enormes esmeraldas. Podríamos pasar horas hablando de este palacio pero no hablaríamos de nada más, y como Estambul tiene muchísimo más, nos dirijimos a la iglesia roja : Santa Sofía. Luego de que sucumbiera a los turcos se le agregaron los minaretes para transformarla en mezquita. El símbolo de Estambul se yergue majestuosa siendo vista desde casi cualquier punto de la ciudad. El enorme edificio es sobrecogedor: el techo aparece cubierto de mosaicos de oro y las paredes de placas de mármol.  Los mozaicos y los frescos antiquísimos , de bellas líneas y donde predomina el oro no dejan de obligar a observarlos. En esta Iglesia primero y Mezquita después se celebraban las ceremonias de coronaciónde los Emperadores Bizantinos.

Desde el embarcadero nos tomamos un vapor para hacer una recorrida por el Bósforo, ya que no se pueden realizar viajes a Estambul sin hacer este obligatorio recorrido, que nos dará una increíble panorámica de esta fascinante e increíble ciudad.                                                                          La vista de tantos minaretes de las mezquitas y cúpulas nos recuerda permanentemente la grandeza de Bizancio. A medida que avanzamos por el estrecho vamos pasando al lado de los palacios,por lo menos 5 de los grandes, donde el mármol resplandece y refleja el sol. Dejamos atrás el larguísimo puente que une ambos continentes, y llegando a nuestro destino también surgen las fortalezas que hablan de las luchas por la conquista de territorios y que hoy son museos de piedra de otra época. Llegando al desembarcadero de Ortakoy bajamos del vapor muy cerquita de la blanca y elegante mezquita para sentarnos en alguno de los concurridos y bohemios bares de este lugar.

Puedes visitar además: www.europahotelesbaratos.com

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Viajes a la República Checa

Posteado por autor on Mar 23 2011 | Mis viajes

Pensando en hacer un viaje a algún lugar de Europa que no fuera de los clásicos recorridos de 20 días por seis países diferentes, me decidí por un país del que ya tenía noticias por gente amiga que ya lo había visitado. Parece que los viajes a la República Checa estaban de moda en el momento que yo me decidí por ese destino. Ya había visto suficientes fotos no sólo de mis amigos, sino también en revistas de lugares exóticos o poco conocidos pero nada me preparó para lo que luego vi.

Pensé que en los viajes a la República Checa que se organizan normalmente por agencias de viajes el principal destino es Praga, su capital, y se dejan de lado todos los demás lugares que, luego de haber regresado de ese país, agradecí haber optado por recorrer.

Por supuesto que Praga, la perla de Centroeuropa, es indescriptible, fascinante e impactante, y uno bien podría conformarse con su visita y continuar viaje por otros países. Pero es imposible sustraerse a la magia de esta antigua ciudad, con un casco histórico tan grande que toda la ciudad es un museo sin par. Cuando me informé por viajes a la República Checa ,especialmente para conocer Praga,nunca pensé que el impacto iba a ser tan grande , a pesar de ya estar informada del esplendor de esta ciudad.

Estar a la noche en la Plaza de la Ciudad Vieja produce un efecto mágico en el visitante: las torres de la Iglesia Nuestra Señora de Tyn, con 700 años de antigüedad, recortadas sobre el fondo azul del cielo y la iluminación imponente, hace que uno sienta que está en un cuento de hadas. Todo el entorno es sumamente antiguo, barroco, renacentista, todos los estilos conviven con armonía. Cuando llegamos a la Torre del Ayuntamiento, muy cerca, encontramos un mundo de gente esperando que fuera la hora en punto para ver las figuras que asoman del reloj astronómico, enorme y majestuosa obra de arte que fascina a todos hora tras hora. Habría que realizar varios viajes a la República Checa para poder conocer toda la historia y cultura que tiene el privilegio de poseer.

Conciertos barrocos en antiguos monasterios donde se deleitan el oído y la vista; librerías con obras del principal escritor checo: Kafka ; y no alcanzan las horas para concurrir a los exponentes máximos de teatro checo: TeatroNegro, Linterna Mágica y Teatro de Marionetas.

El tiempo volaba y yo miraba en las guías todo lo que aún me quedaba por ver, realmente me iba a ir con una enorme pena por dejar tanta belleza sin conocer y me di cuenta que tenía que pensar en una vuelta, o dos o tres, porque para conocer la magia cultural e histórica de este lugar, hay que pensar en realizar varios viajes a la República Checa. Pero todavía me quedaba un poco de tiempo y había dejado para el final cruzar el río Vitaba por el puente Carlos IV, con sus estatuas barrocas , los artistas exponiendo sus obras y los miles de idiomas que se mezclan en el asombro, separando la Ciudad Vieja de Malá Straná. En lo alto de la colina se alza la fortaleza conocida como El Castillo, con la imponente Catedral de San Vito, los jardines y palacios y el misterioso Callejón del Oro, con sus pequeñas casitas que dice el folklore popular, estaba habitada por enanos dedicados a encontrar el elíxir de la vida. Y lo encontraron, porque Praga pasó a la vida eterna.

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Esos momentos de viajes a Berlín

Posteado por autor on Mar 23 2011 | Europa

Llegar a Berlín ofrece al visitante un inmenso abanico de posibilidades culturales desde las visitas a lo que queda hoy del muro, los bohemios teatros , cafés y comercios exclusivos en Mitte hasta la visita del Pergamon Museum y ya en las afueras de Berlín, del palacio de Sans Soucí.

Los viajes a Berlín programados por los viajeros de cualquier punto del planeta comenzarán siempre con un paseo en el ómnibus 100 que ofrece un recorrido panorámico (es de 2 pisos) de toda la parte histórica, la mayor parte del recorrido por la Avenida Unten den Linden, que llevaba al Palacio Real y que lleva este nombre por estar flanqueada por tilos. Pasa por la ruina de la iglesia Gedächniskirche, sin reconstruir como recordatorio de los bombardeos y el horror de la guerra, la Catedral Metropolitana, el conjunto de museos sobre el río Spree, el Reichstag famoso y temerario edificio que albergara en la Segunda Guerra Mundial los cuarteles nazis y termina el recorrido en la Puerta de Branderburgo.

Cuando he leído sobre viajes a Berlín he notado que la Puerta de Branderburgo tiene una dedicación especial. Es el emblema de la unificación alemana en noviembre de 1989 con la caída del Muro y parte de toda la movida berlinesa. Si es verano, todos los parques a su alrededor estarán llenos de gente, así como los cafés que sacan sus mesas con sombrillas y adonde cuesta bastante encontrar lugar para sentarse y disfrutar de una buena cerveza negra alemana. Si es invierno y se tiene la suerte de poder estar en Berlín el 31 de diciembre, se tratará de hacer un espacio entre los miles de personas apretados en la plaza, de pie, a pesar del frío , que están esperando copa y botella en mano, a que sean las 12 de la noche para poder brindar.

En mis viajes a Berlín nunca me he cansado de visitar Charlottenburg, el monumental palacio construido por el Rey de Prusia Federico I en 1701. Lo suntuoso de sus salas que se suceden una detrás de otra con pisos de madera con hermosa disposición y conjunción de diferentes maderas, las arañas enormes con miles de caireles que reflejan como espejos los miles de lámparas que poseen, las molduras en techos y puertas en oro o plata, mantienen en este palacio barroco la grandeza que supo tener. La parte de atrás del palacio se asoma a un enorme parque con fuentes, lago y diseños de jardines que parecen salidos de la paleta de un pintor.

Pero así como en mis viajes a Berlín visito este palacio, tampoco dejo de hacerme una escapada al complejo de edificios de Sans Soucí. Construído por Federico el Grande en 1747, éste príncipe, amante del arte y de todo lo bello, construyó la joya que es el palacio “Sin preocupaciones”, como punto neurálgico del complejo de edificios. Edificado sobre una colina de viñedos, el Príncipe hizo plantar higueras en todas las terrazas de la colina y para que no murieran con el crudo invierno, mandó poner puertas de vidrio en cada planta para abrigarlas. En este Palacio se debatían temas filosóficos con los modernos pensadores o se asistía a conciertos de los músicos que eran invitados para conocer sus composiciones. Pero una de las máximas atracciones de este inmenso parque con siete palacios es ,sin lugar a dudas, la Casa China de Té. Una pequeña construcción circular, rodeada por una terraza en la que se encuentran varias estatuas de piedra arenisca dorada, con su techo cónico, parece una casa de muñecas.

Y como último punto de los viajes a Berlín , si ya se nos termina el tiempo, debemos hacer un viaje en barco por el río, que nos va a llevar por entre los edificios que vimos desde el ómnibus 100 y además poder apreciar el antiguo barrio de Nicolaiviertel. Siempre quedan las ganas de volver.

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Últimos Comentarios

  • lau: es un lugar ermoso que me encantaria conose y espero poder algun dia y claro hay mucho turismo que ver hay
  • sergio: por cierto, compré el de 15 días en dos meses para 5 países: italia, suiza, francia, alemania y benelux
  • sergio: hola!! oye, lo que yo quisiera saber es sobre las reservaciones para los trenes que necesitan de éstas. cómo...