Qué se puede descubrir en los Viajes a Estambul ?
Los Cuentos de las Mil y una Noches , las fantasías orientales y ese mundo exótico siempre han ejercido una poderosa fascinación en los pueblos occidentales. Cuando una ciudad tiene presente ambas culturas , y una parte de ella está en Europa y la otra en Asia, separada apenas por una corriente de agua como lo es el Bósforo, cautiva al viajero por este contraste. En los viajes a Estambul el asombro no nos abandona si un sólo instante. Cuna de la civilización, nació en una colina, alrededor del año 667 A.C. con el nombre Bizancio, derivado de su fundador ; posteriormente cayó en poder de los romanos y recibió no sólo el nombre de Constantinopla, sino también el legado arquitectónico y cultural de los nuevos conquistadores: las murallas que defendían a la ciudad, el Hipódromo,acueductos, cisternas y algunos palacios. Las enormes y magníficas iglesias y los majestuosos palacios son obra de Constantino. Pero finalmente, con la caída del Imperio Romano, los turcos toman cuenta de esta ciudad a la que nuevamente y por tercera vez se le cambia el nombre por el definitivo de Estambul. Una vista desde algún punto alto nos muestra un paisaje de altas torres y cúpulas, torres de iglesias que ,convertidas en mezquitas, llaman a la oración por los potentes parlantes varias veces al día. Más allá se pueden distinguir las azules aguas del Bósforo en el que un único puente une oriente con occidente,y al fondo las colinas. A un costado, las aguas del llamado Cuerno de Oro que separa la ciudad moderna de la ciudad vieja por dos puentes, desde los cuales se puede tener un excelente panorama de ambos lados de la ciudad. Es en los viajes a Estambul que el impacto visual no cesará jamás, porque son tan grandes y majestuosos los antiguos edificios que pueden ser vistos de casi todos los puntos de la ciudad.
Cerca del Puente de Galata , en la Ciudad Vieja, se encuentra el Bazar Egipcio, y a pocas cuadras el Gran Bazar. En el primero encontrará fundamentalmente hierbas, especias y otros productos típicos comestibles a precios que nos parecen irreales . Es aquí que se mezclan los olores de la canela,el azafrán y el romero. Los comerciantes, como casi toda la población, es alegre y ruidosa, y por un tiempo perdurará en uno al regreso de los viajes a Estambul, el gusto dulce del té de menta o de manzana conque a toda hora lo invitarán vaya a donde vaya. Perderse en el Gran Bazar es muy fácil. Laberintos de calles y pasajes, flanqueados por más de 5000 comercios agrupan, para facilitarle al visitante su ubicación, el rubro de venta : alfombras, antigüedades, artesanías en madera y nácar, plata, cuero, ropa, y los cada vez más difundidos trajes para las danzas árabes, con sus transparencias y sus monedas de lata dorada adornando. Es magnífica la arquitectura de este mercado que se inició en el siglo XV y debió restaurarse varias veces. Los techos abovedados están totalmente pintados a mano en guardas y diseños vistosos.
Uno de los destinos en los mágicos viajes a Estambul es el Palacio de Topkapi, que fue oficialmente el Palacio de Todos los Sultanes. En 700.000 metros cuadrados se desarrolla un enorme conjunto de pabellones, mezquitas, fuentes y jardines, en el que no falta el Pabellón del Harén. Esta fortaleza amurallada tiene 52 puntos para visitar, por lo que se necesitan varias horas sin deternerse demasiado en cada uno o bien sacrificar algunos. Imperdible la visita a la ex cocina real, ya que se transformó en el Museo de Porcelanas chinas y japonesas únicas en el mundo. Por los pasajes de un edificio a otro se exhiben carruajes imperiales de un refinamiento exquisito, y a cada paso más sorpresas: nos dejarán estupefactos el trono de oro y esmeraldas usado por los sultanes así como sus riquísimos ropajes, turbantes, puñales, espadas bañadas en oro, la sala de diamantes con el “Diamante del Cucharero “, uno de los 7 mayores del mundo y por último, el famoso puñal Topkapi, en oro labrado del que resaltan tres enormes esmeraldas. Podríamos pasar horas hablando de este palacio pero no hablaríamos de nada más, y como Estambul tiene muchísimo más, nos dirijimos a la iglesia roja : Santa Sofía. Luego de que sucumbiera a los turcos se le agregaron los minaretes para transformarla en mezquita. El símbolo de Estambul se yergue majestuosa siendo vista desde casi cualquier punto de la ciudad. El enorme edificio es sobrecogedor: el techo aparece cubierto de mosaicos de oro y las paredes de placas de mármol. Los mozaicos y los frescos antiquísimos , de bellas líneas y donde predomina el oro no dejan de obligar a observarlos. En esta Iglesia primero y Mezquita después se celebraban las ceremonias de coronaciónde los Emperadores Bizantinos.
Desde el embarcadero nos tomamos un vapor para hacer una recorrida por el Bósforo, ya que no se pueden realizar viajes a Estambul sin hacer este obligatorio recorrido, que nos dará una increíble panorámica de esta fascinante e increíble ciudad. La vista de tantos minaretes de las mezquitas y cúpulas nos recuerda permanentemente la grandeza de Bizancio. A medida que avanzamos por el estrecho vamos pasando al lado de los palacios,por lo menos 5 de los grandes, donde el mármol resplandece y refleja el sol. Dejamos atrás el larguísimo puente que une ambos continentes, y llegando a nuestro destino también surgen las fortalezas que hablan de las luchas por la conquista de territorios y que hoy son museos de piedra de otra época. Llegando al desembarcadero de Ortakoy bajamos del vapor muy cerquita de la blanca y elegante mezquita para sentarnos en alguno de los concurridos y bohemios bares de este lugar.
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