El embrujo de Siena
En la época de la República Romana, existía en el camino de Roma a Florencia, un asentamiento militar llamado Siena Julia. Estamos hablando del Siglo I A.C.. Muchos siglos han pasado desde esa primera época, en los que vivió sucesivos sitios, batallas e incluso la epidemia de Peste que redujo a un tercio su población.Sin embargo, en el año 1260 vivió esta ciudad su mayor época de expansión urbana, cultural y artística, transformándose en la joya que hoy, aquellos que realicen viajes a Siena pueden admirar y disfrutar.
Si se viaja desde Florencia, su antigua rival, el paisaje nos muestra los campos cubiertos de pronto con olivos, de pronto con vides o disfrutamos con bosques de cipreses. De pronto se dibujan las 7 torres de San Gigminiano que nos anuncian la proximidad a Siena. Hay que tener mucho cuidado cuando se sigue la vía de entrada, porque al llegar a la cima si se dobla a la izquierda se dará contra la Plaza del Campo, que es un área totalmente peatonal y puede tener problemas con la guardia policial. Antes de terminar el ascenso hay Parkings, como también los hay conduciendo hacia la derecha.
Si en los viajes a Siena se entra por la Puerta Camollia, que es la más septentrional y además es la más importante, se encontrará con la siguiente frase escritas en el exterior “Siena te abre su corazón más ancho que esta puerta”, lo cual nos habla de la hospitalidad de sus habitantes, que conservan con orgullo sus monumentos y toda la ciudad en sí que es una muestra intacta de una ciudad gótica. Predomina el color ocre, o más exactamente “tierra de Siena”. Los ojos del visitante no se cansan de admirar la enorme Plaza del Campo, en forma de semicírculo. Su piso, de ladrillo de color rosa se remonta al año 1347. Nueve radios en piedra gris que, partiendo de la explanada que se extiende frente del Palacio Comunal o Palacio Público van abriendo su ángulo hasta llegar al límite de este espacio abierto determinan 9 sectores que recuerdan el Gobierno de los Nueve, en el que participaron mercaderes y banqueros. Esta plaza se levanta sobre el lugar donde se encuentran las 3 colinas sobre las que se extiende la ciudad.
Cuando los viajes a Siena se realicen con sol, la luz creará una atmósfera singular, que se reflejará en las fachadas de los antiquísimos edificios y palacios y brillará en las aguas de la Fuente Gala, en el otro extremo de la Plaza. Es imposible sustraerse al embrujo de esta ciudad en la que uno puede imaginar a la aristocracia con sus pesados ropajes de ricas telas y sus joyas de oro cruzando por estos mismos ladrillos que pisamos nosotros y que son parte de la historia de Siena. Rodean la Plaza elegantes palacios del trecientos, como el Palacio Sansedoni con su bella fachada y su alta torre, el Palacio Chigi-Zondadari y el imponente Palacio Público, además de todos los demás edificios que datan de aquellas épocas y que hacen parte del conjunto arquitectónico.
Los sentidos no están preparados para recibir la belleza de Siena, posiblemente porque es tal el estado de conservación de la antigua ciudad que a uno le parece que el siglo XXI está muy lejos. Se necesita mucho tiempo para asimilar tanto impacto visual. Al extremo de la Plaza está la Fuente Gala, realizada en mármol blanco con varias esculturas de la Virgen y que data de finales del 1300. El edificio que domina el paisaje es el imponente Palacio Público en el que se destacan el edificio en sí, con su estilo gótico, la Torre del Mangia y la Capilla de la Plaza. Terminado en 1310 es hoy sede del Ayuntamiento.Los arcos ojivales son enriquecidos con columnas de mármol y lucen el escudo de la ciudad. La capilla. de mármol blanco luce estatuas y bajorrelieves y frescos bellísimos de incalculable valor. Dentro del Palacio, domina el Museo Cívico. La principal atracción es la Sala del Mapamundi, con la imponente obra “La Majestad”, un fresco con carácter religioso, pero los 2 pisos que abarca el Museo son imponentes.
Salir de la Plaza del Campo por la Calle de la Ciudad lo enfrentará a otra sorpresa. Los viajes a Siena le llenarán el día de visitas a palacios, edificios y recorridos que lo transportarán en el tiempo. Esta calle, sinuosa y estrecha, como todas las de la Ciudad Histórica peatonales, es la principal de Siena. La condición comercial es lo que la caracteriza, y en ella podrá encontrar algún hermoso recuerdo o simplemente dejarse llevar por sus curvas entre las antiguas paredes de ladrillos. De tanto en tanto aparece algún Palacio o las enormes casas señoriales, que nos recuerdan la opulencia de los comerciantes de esta región, allá por el 1300.
Si he dejado la Catedral para lo último es para que su imagen quede por más tiempo en su retina. De estilo gótico, este majestuoso edificio se levanta con su fachada de mármol, sus pequeñas torres con ojivas , los mozaicos donde predomina el oro y las hermosas estatuas repartidas armoniosamente. Al fondo se levanta la Torre del Campanario, que impacta por su decoración en franjas horizontales de mármol verde oscuro y blanco. Pero de los viajes a Siena el mayor tesoro que Usted verá es el interior de esta Iglesia. Único en el mundo, su piso totalmente de mármol en diferentes tonos forma imágenes de personajes míticas, y el fino trabajo del piso es una de las más grandes obras de arte de Italia. Las columnas interiores se suceden en mármol a franjas, como en el Campanario, y las capillas que se encuentran a sus lados son impresionantes, sobre todo la de la Madonna del Voto, sobre un diseño del magistral Bernini.
Muchos lugares más para visitar en Siena, mucha historia para ver y un derroche artístico la convierten en el lugar imperdible de Italia.
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