Para quienes hacen por primera vez viajes a Alemania, visitar Baviera les asombrará con la gran cantidad de ciudades, pequeñas en su mayoría, cuyo aspecto nos da la sensación de traspasar el umbral de la historia y los llevará entre torres ycaminos de piedra, fantásticas construcciones medievales que no dejarán de asombrar. Tal es el caso de Rothenburg, una ciudad amurallada que hasta 1803 era Ciudad Imperial, con su castillo, ayuntamiento, casas con magníficas fachadas en el típico estilo de Baviera,profusión de carteles realizados en hierro forjado y varias fuentes. La ciudad se desarrolla a orillas del río Tauber y en lo alto de una colina, por lo que muchas de sus calles de piedra son empinadas. En 1945, en la 2ª Guerra Mundial, la mitad de la ciudad fue destruída, pero afortunadamente se salvaron los edificios más antiguos e importantes y el resto fue rápidamente reconstruída.
Si su tiempo es escaso, es una lástima. En 2 horas podrá recorrer la ciudad pero sin visitar ningún edificio, con lo que su visita será incompleta y no le permitirá conocer las bellezas que esta ciudad tiene guardadas, además de todas las que están a la vista. Porque realmente esta ciudad es increíblemente bella, con sus construcciones armoniosas y la delicadeza de su decoración. Es un paseo obligado caminar a lo largo de la muralla de la ciudad, hasta hoy conservada y que le tomará 2 horas, y 1 hora le tomará caminar a lo largo de la fortificación más antigua, en cuyo trayecto se pasará por el jardín del convento y la pequeña calle de la fortaleza. Si los viajes a Alemania los realiza en verano disfrutará mucho más de los paseos al aire libre, sobre todo cuando el sol brilla y se vive la alegría del lugar, y también disfrutará del colorido de las flores dispuestas en balcones, plazas y ventanas. Si lo hace en invierno, posiblemente encuentre toda la ciudad tapada por un manto de nieve y el agua de las fuentes congelada, pero igualmente será un recorrido apasionante. Si Usted puede quedarse al menos una noche, quedará encantado con los paseos nocturnos que le dejarán ver los principales edificios de la vieja ciudad tenuemente iluminados, y al otro día apróntese para descubrir el hermoso valle del Tauber, que los senderos lo llevarán a conocer,
En todas las épocas y en todas las ciudades, la plaza central ha sido el punto de reunión para festejos o información. Hoy, que los viajes a Alemania lo han traído hasta Rothenburg, ésta continúa siendo el punto de referencia clave, desde donde comienzan los recorridos y adonde terminan, y punto de encuentro entre las personas. En esta plaza se encuentran el Ayuntamiento, hermoso edificio, y la Taberna de los Concejales, ambos edificios con hermosas cúpulas. Pero lo que más reúne a las personas, es el famoso reloj que se encuentra en la fachada lateral, hacia la plaza, de éste último edificio. Entre las 11 y las 15 hs, así como entre las 21 y las 22 hs, las dos ventanas que flanquean el reloj se abren dando paso a la escena tradicional de Rothenburg. Entre ambas sobresalen, abajo el gran reloj de la ciudad, sobre él el reloj artístico de 1683, con indicador de fecha y por encima el escudo de la ciudad, con el águila doble. Dentro del Ayuntamiento , que se puede recorrer, encontramos en el primer piso el magnífico Salón Imperial, uno de los mejores ejemplos del estilo gótico alemán. Lelgando hasta el desván por una escalera angosta y empinada podremos acceder a la torre del Ayuntamiento, y desde sus 60 metros de altura podremos disfrutar de una vista sin igual, de la extensión de toda la ciudad, con sus techos a 2 aguas y tejas, la gran cantidad de torres, la mayoría en puntos estratégicos de la muralla que rodea la ciudad y las calles que descienden y nos llevan hasta el valle. Frente al Ayuntamiento los viajes a Alemania le siguen brindando lugares de ensueño. Frente al estos edificios y en el centro de la plaza se encuentra una de las más bonitas fuentes de la ciudad, la de San Jorge. Esta fuente era de vital importancia para los moradores de la antigua Rothenburg y hoy es una de las piezas claves en el paisaje de la ciudad. Corona la fuente una columna totalmente tallada con blasones que sostiene a San Jorge sobre su caballo y el Dragón. Frente, 2 hermosas casas de alrededor del año 1500 forman un recodo para la fuente que tiene como fondo la hermosa arquitectura de estas casas con la tramada decoración en madera típica de la región.
Si tomamos la pintoresca callejuela Klingen pasaremos por la imnponente Iglesia de Santiago, adonde se sorprenderá con las bellísimas tallas y pinturas que en otra época la convirtieron en lugar de peregrinación. Llegamos a una esquina adonde se encuentra una simpática casa del año 1600, con la pintura de la fachada inferior amarilla, sus altos techos en caída , la artesanada decoración de los pisos superiores y un popular mirador en la esquina del primer piso, con sus ventanitas y la profusión de flores que lo adornan.
Un consejo me permito darle: si Usted se quiere ir de esta ciudad con la impresión de que realmente la conoció, sus viajes a Alemania le deberían dedicar una semana, para conocer todas las sinuosas callecitas, los interiores y el valle. Pero si sólo va a permanecer 1 o 2 días, conozca el Museo de la Ciudad Imperial que funciona en lo que una vez fuera el Convento de las Dominicas, de 1258. Acá se maravillará con la cocina histórica y su techo de vigas del siglo XIV, la más antigua conservada en Alemania, así como con las salas de estar y los dormitorios. También la exhibición de más de 600 objetos es fantástica, como la copa original del Príncipe Elector y que diera origen a la leyenda mantenida en la ciudad, porcelanas, armas y pinturas.
Estos ejemplos son sólo una ínfima parte de todo lo que Usted puede conocer en Rothenburg, ciudad medieval de extraordinaria belleza y donde detrás de cada puerta lo espera una sorpresa. Iglesias con sus vitrales, pinturas y tallas magníficas, el castillo y su espectacular jardín decorado con estatuas, el maravilloso Museo Alemán de Navidad adonde con sus más de 5000 artículos se reviven diariamente navidades que se remontan a varios siglos atrás. Otro museo para maravillarse es el de las Muñecas y de los Juguetes. Casas de muñecas, cocinas, teatro, ferrocarril, carruseles, y muchísimo más, hacen la delicia de todos en esta exposición con objetos que tienen hasta 2 siglos de antigüedad. Con lo poco que hemos podido visitar, no se ha quedado con ganas de venir a Rothenburg?
Conoce más destinos de Europa en www.blogdeeuropa.com.ar