El magnetismo de Venecia
Llegar a Venecia es como entrar en un tiempo congelado, donde pasado y presente se conjugan en total armonía. Es que desde el siglo XVII su aspecto permanece prácticamente inalterable. La ciudad nació como República y cuna de príncipes y mercaderes, llegaban a ella las especias y sedas de oriente, de Siria, de Damasco, de China y de India. La riqueza de sus habitantes se refleja en los magníficos palacios que se construyeron en toda la ciudad y en las islas vecinas. Por esta razón es grande la influencia musulmana y oriental que tantos viajes a Venecia hace siglos motivaron la influencia de sus estilos y que se traducen en el particular llamado “gótico veneciano”.
En los viajes a Venecia la ausencia de automóviles le producirá una extraña sensación. En cambio, para sustituirlos , pasarán continuamente por los canales que ofician de calles las lanchas que traerán las frutas y verduras, la ambulancia, el taxi y para mayor cantidad de pasajeros, los “vaporetto” que por el pago de un boleto lo llevarán a diferentes destinos. El canal más importante de Venecia, su arteria principal, es el Gran Canal. No se puede dejar de recorrerlo ya que pasará frente a los más importantes edificios y por debajo del Puente Rialto, el más famoso de Italia y posiblemente uno de los más famosos también en el mundo. En la media hora que dura el viaje Usted se habrá transportado a otra época y esperará cruzarse con los personajes de peluca blanca rizada, escondiendo su rostro tras el típico antifaz veneciano o le parecerá ver cruzando muy apurado por un puente al Monje Escarlata, como se le llamaba a Antonio Vivaldi. Los viajes a Venecia dejarán volar su imaginación porque todo el entorno se presta a generar este sentimiento. A la noche todo es silencio en la ciudad y sólo algún turista continúa empapándose de tanta belleza caminando por sus angostos pasajes o admirando la Plaza San Marcos con la incomparable Catedral al fondo.
Si los viajes a Venecia están planificados para setiembre, trate de estar allí el primer domingo de ese mes. El espectáculo que verá será único. Es el día de la Regata Histórica, donde cientos de góndolas ricamente engalanadas competirán por ganar el evento. Cada equipo se encuentra vestido con ropa distintiva y los mascarones de proa de las naves: leones alados, personajes de la ciudad o religiosos, lucirán con todo el dorado de su restauración. Este evento convoca a miles de turistas y ciudadanos ya que es una de las mayores fiestas de Venecia y nadie quiere perderse el espectáculo. Los muelles, las aceras contra el canal y balcones están repletos de gente.
Recorrer a fondo la isla de Venecia requeriría varios días, es más, sólo la Plaza San Marcos, para poder apreciar toda la apabullante belleza de las joyas arquitectónicas que contiene, le llevaría más de un día. La Catedral de San Marcos construída entre los siglos XI y XV es un edificio bizantino de una belleza y armonía que por su diseño la hace única en el mundo. Su fachada tiene cinco arcos decorados con mosaicos adonde prevalece el oro, sus cúpulas son fastuosas y los mármoles y mozaicos del interior son impactantes. A otro lado de la plaza está el Palacio Ducale, construído como residencia del gobernante de la ciudad , dentro del cuál hay una importantísima colección de obras de arte entre las que se destacan algunas del Tintoretto y del Veronés. Por el estrecho canal del costado un pequeño peunte lo cruzaba: el famoso y tétrico Puente de los Suspiros, llamado así porque los presos que lo cruzaban era la última vez que veían la ciudad.
Hacer un alto y disfrutar en estos viajes a Venecia del incomparable Café Florian, que data de 1720, es algo imperdible. La decoración es suntuosa y los frescos y cuadros le dan una atmósfera especial. Si no es invierno y la temperatura es agradable, podrá sentarse al aire libre, desde donde podrá vivir mejor el pulso de la ciudad, mientras sus ojos siguen absorbiendo el entorno y también disfrutar de la música que llega desde los músicos acomodados en el escenario del café. A un lado de la plaza se levanta, solitario sobre una columna el característico león, símbolo de Venecia. La última joya que veremos antes de continuar nuestro recorrido será el Hotel Danieli, junto al Palacio Ducale. Este suntuosísimo hotel ha recibido personajes ilustres a lo largo de los tiempos que han transitado por las elegantísimas escaleras alfombradas en rojo, con los balcones interiores que se abren sobre ellas. Tal es el caso de Charles Dickens o Richard Wagner.
A poca distancia de esta magnífica plaza los viajes a Venecia lo guiarán al Campo de Santo Stefano adonde se levantan dos imponentes palacios y una iglesia gótica sumamente bella. Enseguida podrá seguir por la calle Mercerie, la cual es la calle más comercial, y a medida que la recorre y sube o baja los escalones que se suceden a cada trecho, podrá comprar desde ropa de las mejores marcas hasta económicos recuerdos de Venecia: los sombreritos de paja, imitando a los que usaban los gondoleros y con una cinta por encima del ala en la que luce la procedencia: Venecia.
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