Considerada la más bella de las ciudades italianas, los viajes a Florencia lo llevarán de la mano al comienzo del Renacimiento y el ocaso del Gótico. Con un benefactor como lo fue Lorenzo de Médicis y con artistas de la talla de Miguel Ángel Buonarotti y Dante Allighieri, Florencia se transformó en cuna y centro de la cultura de Europa, donde su Centro Histórico, entre estrechas callejas, se llena con los más de 2.000 visitantes que diariamente circulan por la ciudad. La ciudad de Florencia se levanta a orillas del Río Arno, dividiéndola en dos partes que están unidas por varios puentes, siendo el más visitado el Ponte Vecchio. A su alrededor, cientos de colinas dan un toque adicional al de ya por sí espectacular paisaje urbano de esta ciudad. Se necesitan varios días para poder conocer los cientos de lugares de gran valor histórico y artístico, desde los monumentos al aire libre, las fachadas de los edificios y los cerrados museos, de los cuales el más importante es la Galería Degli Ufizzi.
Para sobreponernos al impacto visual y comenzar a acostumbrarnos a la belleza y riqueza de esta ciudad, los viajes a Florencia será mejor comenzarlos en la Plaza Miguel Ángel, desde cuyas balconadas podrá observar a sus pies los rojos techos de tejas que como un manto tapizan toda la ciudad vieja, y de entre ellos ver surgir los cientos de torres y cúpulas que anuncian más de lo que ya había leído. Lo que más se destaca es el curso del río que fluye tranquilo entre la ciudad, y la majestuosa cúpula de la Catedral Santa María dei Fiore. Esta obra de Filippo Brunelleschi es el mayor símbolo del Renacimiento florentino, gracias a la diestra utilización de la línea curva y de los delicados ornamentos. Junto a esta maravilla de la arquitectura y del diseño se halla otra maravilla: la Puerta del Baptisterio en el elegante edificio octogonal, de escasas dimensiones, y revestido de mármol blanco y oscuro, es una serie de imágenes en bronce esculpido. Al rodear el edificio hacia la izquierda nos encontraremos con las 4 puertas, de las cuales la más famosa es la que enfrenta a la Catedral y a la que Miguel ängel consideró digna de llevar el nombre sugerido: la Puerta del Paraíso. Los relieves cuentan distintas escenas de Adán y Eva, y así ante nuestros ojos desfilarán el Pecado Original, el Arca de Noé, Moisés, David, y otras figuras prominentes del Antiguo Testamento, en una bellísima obra de arte.
La Plaza della Signoria le hará vivir sus viajes a Florencia como un torrente de sensaciones, sobre todo visuales. Es el centro neurálgico puesto que a su alrededor la historia se pone de manifiesto, y se entremezclan los siglos pasados con el actual. Si un visitante es muy imaginativo, mirando el Palazzo Vecchio incluso esperará ver a alguna dama con una larga trenza dorada y el vestido rojo de terciopelo asomada a una pequeña ventana. El Palacio de los Médicis, el Palacio Vecchio, la gran plaza adonde se desparraman las estatuas, aparece como la más desordenada de Italia. Pero sin lugar a dudas, una de las más llamativas. Los grupos escultóricos o estatuas más destacadas son la Fuente de Neptuno, la estatua ecuestre de Cosimo Médici y una copia del David, ya que el original se encuentra en la Galeria de la Academia. A la izquierda sobre la puerta de acceso al Palacio Vecchio se emplaza la estatua del león, llamado Marzocco y que es el símbolo de Florencia. Resalta sobre un fondo de loza azul Prusia con profusión de Flores de Lis doradas, símbolo de la realeza.
En la Galería Degli Ufizzi posiblemente deba hacer varias horas de cola para poder entrar, pero va a ser la única oportunidad de ver personalmente las grandes obras de pintores del Renacimiento. Allí ,entre los más admirados se encuentra “La Primavera” de Botticelli, pero también son profundamente admiradas obras de Caravaggio, Tiziano, Miguel Angel, Rafael y muchos más, los genios del pincel.
Cuando uno se imagina los viajes a Florencia inmediatamente asocia esta ciudad tan rica en legados culturales a la vista que la identifica: el exclusivo puente con sus pintorescas construcciones. El antiguo puente que atraviesa el Río Arno en su parte más estrecha, se remonta al año 1345, siendo el más antiguo de la ciudad. Por él corre el Pasaje o Corredor Vasariano que fue construído para el traslado del Palacio Vecchio, en la Plaza de la Signoria, al Palacio Pitti, del otro lado de la ciudad. Recorrer este puente de casi 1 km, con su historia y sus negocios, principalmente joyerías, será un momento singular al pensar que todos estos pequeños comercios están sobre un antiguo puente, y en algún espacio libre que le quede, acérquese a contemplar desde el puente una vista maravillosa del Arno con la sucesión de los otros puentes, no tan famosos pero igualmente útiles.
Desandando el camino volvemos a la otra orilla adonde podremos sentarnos a disfrutar el sol mientras saboreamos un delicioso helado, o gelatti italiano, tan famosos en el mundo entero, o recorremos las vidrieras de los pequeños negocios que se encuentran en las galerías techadas y que le van a permitir comprar un pedacito de esta maravillosa ciudad, única en el mundo. Los viajes a Florencia se lo permiten.
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