Recorriendo los Alpes franceses
¡Finalmente pudimos ir a los Alpes franceses!
Fuimos este último invierno y fue inolvidable. Veníamos de España. Llegamos en avión con un vuelo de Air France, compañía que tiene con tres vuelos diarios a Lyon desde Madrid y Barcelona, de lunes a viernes. Los sábados, dos vuelos diarios desde Madrid y Barcelona.
La primer parada, obligada, es Grenoble, donde subimosa uno de los teleféricos urbanos que te llevan hasta el mirador de la Bastille. Luego continuamos el recorrido por Annecy, “La pequeña Venecia de la Saboya”, que tiene varias rutas temáticas como por ejemplo la ruta romántica, curiosa, pícara, etc. Obvio, nosotros tomamos la romántica. Luego visitamos Chambéry: lo hicimos a través de un crucero por el Bourget, el lago natural más grande que existe en Francia. Allí paseamos por la Abadía de Hautecombe, la necrópolis de los príncipes de Saboya.
Desde las montañas, la vista panorámica es inigualable por lo que la cámara cargada y con espacio en la memoria es una necesidad. Continuamos el recorrido por Chamonix, donde tomamos un pequeño tren rojo de Montenvers, que llega a subir hasta los 900 metros que hay hasta la Mer de Glace, el glaciar más grande de Francia. Y luego visitamos la cima de Bionnassay, a 2.372 metros de altura. Finalmente visitamos tres parques nacionales: Ecrins, La Vanoise y Vercors.
De ahí a Mer de Glace (cerca de Charmonix) y finalmente terminamos en el Lago Léman, donde tuvimos ocasión de practicar diferentes deportes acuáticos.
No pudimos resistirnos a las exquisiteces gastronómicas que abundan en la región. Probamos infinitas variedades de quesos que se producen en la región, al igual que las nueces, castañas y muchas otras cosas más.